Ya hemos oído de sobras que los ácidos grasos omega 3 poseen propiedades beneficiosas para la salud, en especial para el sistema cardiovascular, sin embargo, existen evidencias más que suficientes de que además ejercen efectos importantes sobre el sistema inmune y pueden usarse para tratar a pacientes con problemas inmunitarios.

El más grave de estos síndromes es el SIDA (Sindrome de lnmuno Deficiencia Adquirida), en el que el virus se replica en las células humanas, como los monocitos y los macrofagos.

En recientes estudios se ha podido comprobar que los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 son capaces de reforzar los huéspedes (las células donde anida el virus) y combatir el virus.

En la literatura científica acerca de este tipo de grasa se ha podido constatar que existen estudios que demuestran que las dietas bajas en grasas suprimen en parte la actividad inmunitaria, seguramente porque con esa reducción de las grasas va implícita la de los ácidos grasos esenciales.

Al revés, un estudio reciente pone de manifiesto que la dieta alta en grasa no interfiere ni merma en absoluto la actividad del sistema defensivo, seguramente porque aumenta la presencia de ácidos omega 3.

Los investigadores de la UCLA, EEUU, han descubierto una relación positiva entre el consumo de estos aceites y la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, ésta es otra nueva noticia a favor de los ácidos grasos omega 3 que deberían formar parte de vuestra dieta, bien sea mediante el consumo de pescado azul o en forma de suplementos.

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