Como se quema la grasa en tu cuerpo

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Como quema la grasa tu cuerpo

La grasa se encuentra almacenada en el cuerpo en una forma molecular específica, llamada tejido adiposo.

El cuerpo no puede y no quema en ningún caso el tejido adiposo, sino que para que pueda utilizarlo y por tanto se produzca una reducción de la grasa acumulada, primero tiene que convertir ese tejido adiposo en ‘ácidos grasos libres’, que constituyen una forma utilizable de combustible energético.

Únicamente entonces podrá el cuerpo emplear el tejido adiposo, o sea gastarlo o quemarlo, como queráis llamarlo.

Cuando tiene lugar esta conversión, se produce de forma sistemática, es decir a través de todo el cuerpo y no localizadamente o allí dónde estéis entrenando un músculo.

Una vez que se liberan los ácidos grasos del tejido adiposo penetran en la circulación dónde viajarán hasta llegar a dónde sea necesario proporcionar energía.

Es decir que el tejido adiposo liberará pequeñas cantidades de ácidos grasos que viajarán hasta aquellos músculos que estén trabajando y necesiten energía, dónde serán gastados (quemados) para producir el combustible energético.

Y además estas pequeñas cantidades de ácidos grasos se liberan del tejido adiposo de todo el cuerpo, para proporcionar energía a cualquier músculo que necesite combustible en cualquier zona del mismo. Según se ha podido constatar son los músculos de mayor tamaño, como las piernas o la espalda, los que mayor gasto hacen de los ácidos grasos libres.

Esa es la razón por la que perdemos grasa en todo el cuerpo –incluyendo la cara– cuando pedaleamos en la bicicleta estacionaria con las piernas.

Cuando el proceso de liberación de ácidos grasos del tejido adiposo se activa, éste afecta a todo el tejido graso global y no a uno localizado en una zona concreta del cuerpo.

Simplemente el organismo no está programado para funcionar así.

Activar la degradación del tejido adiposo

Ahora bien, ¿cómo es posible activar el proceso de liberación de ácidos grasos del tejido adiposo? Es sencillo.

Como acabamos de ver el cuerpo degradará el tejido adiposo para obtener los ácidos grasos libres para que éstos sean empleados como combustible energético, de manera que no hace falta ser un genio para comprender que será imprescindible que el cuerpo carezca de otros tipos de combustibles, como glucosa (carbohidratos) procedente de alimentos que hayáis comido recientemente, para que se vea obligado a recurrir al tejido adiposo de reserva en busca de otra fuente alternativa de combustible.

Además, si durante el entrenamiento vuestros niveles de insulina son elevados, como sucede cuando antes de entrenar habéis comido algo dulce o carbohidratos simples, pensando erróneamente que eso os proporcionará más energía durante la sesión, entonces esa presencia de insulina impedirá que se produzca la liberación de los ácidos grasos del tejido adiposo, porque una de las funciones de esa hormona es preservar las reservas de grasa, incluso aunque el total calórico consumido sea bajo.

Estas son dos de las razones por las que no se pierde la grasa, aun cuando se haga ejercicio, o bien porque ingieren demasiadas calorías, y/o están comiendo el tipo equivocado de alimentos.

Texto original de Muscleshow Magazine.

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