¿El alcohol engorda realmente?

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¿Te hace engordar el alcohol?. Lo creas o no, no es una pregunta fácil de responder.

El alcohol (un término más amplio para el etanol, o alcohol etílico) es una de esas sustancias en las que se difumina la línea divisoria entre alimento y droga. Es técnicamente un macronutriente como los carbohidratos, las proteínas y las grasas, con 7 calorías por gramo, y dónde hay calorías, hay energía utilizable.

Pero ahí es donde empieza a complicarse la cosa.

Contrariamente a lo que algunos chavales de la universidad puedan creer, no es un nutriente esencial e indispensable. El cuerpo no lo necesita ni para el crecimiento ni para la supervivencia y a diferencia de los coches con motores de combustión interna, los humanos no pueden utilizar el etanol como combustible. El cuerpo lo ve como una toxina y lucha para deshacerse de él una vez que se ingiere. Es por eso que tiene un mayor efecto térmico que otros macronutrientes, lo que significa que se necesitan más calorías para procesarlo que los hidratos de carbono, las grasas, e incluso las proteínas.

Pero antes de estudiar esto en más detalle, he aquí alguna información útil a tener en cuenta. Cuando hablamos de alcohol en general, hablamos del número de bebidas por día, semana u oportunidad. Pero en la investigación, por lo general, hablamos de gramos de etanol al día. Así es como se traduce en el número de gramos de bebidas y el total de calorías:

Contenido de alcohol por bebida estándar

  • 35 cl de cerveza (aproximadamente 1 lata) = 153 calorías y 13.9 gr de alcohol
  • 35 cl de cerveza light = 103 calorías y 11 gramos de alcohol
  • 15 cl de vino (tinto) = 125 calorías y 15,6 gramos de alcohol
  • 15 cl de vino (blanco) = 121 calorías y 15,1 gramos de alcohol
  • 1 chupito de licor (80 grados, o 40% de alcohol) = 97 calorías y 14 gr de alcohol

Un estudio arrojó que los hombres que consumen un promedio de 56 gramos de etanol al día (4 cervezas) tomaron un 16% más de calorías que el grupo de referencia de los no bebedores. Los dos grupos, los bebedores y no bebedores, tenían cantidades idénticas de actividad física [10]. Por lo tanto, lógicamente, se podría pensar que los bebedores ganaron algunos kilos. Pues no.

Ambos grupos tenían el mismo índice de masa corporal a pesar de todas esas calorías en exceso para los bebedores.

Entonces, ¿el alcohol tiene una vida secreta como superhéroe quemagrasas, hábilmente disfrazado como vicio adictivo? Es dudoso. Nadie ha medido lo que sucedería si enfrentas a dos grupos de bebedores y no bebedores que consuman la misma cantidad de calorías totales, y seguirlos a lo largo del tiempo.

Un estudio comparó dos dietas para perder peso (1500 kcal por día). En una dieta los sujetos obtuvieron un 10% de sus calorías totales del vino blanco (150 kcal, o un poco más de un vaso por día). El otro grupo recibió un 10% de zumo de uva. Pasados tres meses, el grupo del vino blanco perdió casi 1 kilo de peso corporal total, aunque la diferencia no fue estadísticamente significativa [11].

Nadie sabe cómo podría funcionar esto en el tiempo. Mi conjetura es que el efecto probablemente sería neutral. Aunque el alcohol estimula un mayor gasto de calorías, también suprime la oxidación de grasa y el cuerpo quema más calorías, pero menos grasa.

Dicho esto, otra línea de investigación sugiere que la activación de la AMPK que produce el alcohol, una enzima que regula el metabolismo, ayuda a perder grasa mediante el aumento de sensibilidad a la insulina [12, 13].

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