El Stress y la Obesidad

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Estres y obesidad

El stress es parte de la vida humana, es por eso que es básico aprender a vivir con él. Aunque este factor se ha dejado casi para el final, ello no quiere decir que sea menos importante.

Cuando sentimos estrés nuestro cuerpo reacciona segregando una hormona llamada cortisol. Esta hormona es llamada la hormona del estrés. El cortisol hace que nuestro cuerpo produzca energía para manejar el estrés. Si nuestros niveles de cortisol son elevados por varios meses o años esto produce daños a nuestro cuerpo. Afecta el sistema inmunológico, la fertilidad y los huesos. Nuevos estudios también demuestran que niveles altos de cortisol producen perdida de la memoria y diabetes de ciertos tipos.

El stress y el aumento de peso parecen andar mano en mano. El stress puede causar el aumento de peso porque el stress hace que el cuerpo produzca más cortisol y niveles altos de cortisol están directamente vinculados a la grasa abdominal. Haciendo dieta puede causar a veces realmente más stress. Repetidas dietas “yo-yo” por muchos años puede hacer ganar más peso porque el cortisol producido por el stress al hacer dieta favorece que se acumule más grasa en el abdomen. De ahí que los tipos de cuerpo con forma de pera puedan llegar a ser cuerpos con forma de manzana. Los tipos de cuerpo con forma de manzana, esto quiere decir más grasa en abdomen y cintura, tienen más riesgo de desarrollar enfermedades tales como la diabetes, el infarto, cáncer, y otras enfermedades cardíacas. Así que la necesidad de aprender a manejar el stress no solo es un problema cosmético sino que puede acarrear aumento de peso y serias enfermedades.

Otra teoría es que las personas que ya tienen exceso de grasa en el abdomen producen más cortisol y ello genera más acumulación de grasa, convirtiéndose en un ciclo vicioso. Las personas que producen más cortisol cuando están bajo stress ganan más peso porque tienden a comer más. ¿Por qué? El stress hace que a menudo ansiemos alimentos que causan placer, estos suelen ser comidas con alto contenido de grasa, carbohidratos o azúcar como pueden ser las galletas, las tortas, los helados y el chocolate. Cuando se mastican estos alimentos el cerebro produce sensaciones placenteras y se siente que se ha aliviado la tensión, pero es una impresión temporal.

¿Por qué ansiamos estos tipos de alimentos cuando estamos estresados?

La razón es porque fuimos creados con un sistema de respuesta y escape que nos ayude a lidiar situaciones de peligro. El cuerpo no puede distinguir el tipo de stress: las cuentas sin pagar que se amontonan, la pérdida del trabajo, o los niños que actúan como animales salvajes. Muchos factores de la vida moderna pueden producir estrés. En los tiempos de las cavernas, cuando un animal salvaje perseguía a un ser humano, esa persona sentía por supuesto un gran stress porque era una cuestión de vida o muerte, el cuerpo producía casi instantáneamente más cortisol que facilitaba poner tensos los músculos, listos para luchar o correr, también producía adrenalina, que hace que uno se sienta más alerta para luchar o correr.

El cuerpo espera que usted luche o corra cuando estas sustancias químicas se producen lo que quemaría calorías extras. Y por tanto se crea también el mensaje para el cerebro de que hay que volver a comer más carbohidratos tan pronto como sea posible para abastecer de nuevo el cuerpo de la energía que se perdió. La mayoría de las personas no corren ni luchan ya, muchas de las causas de stress no son ante peligros físicos que requieran un aumento del consumo de calorías, sino estrés de tipo psicológico. Sin embargo, producimos todavía estas hormonas cuando estamos bajo el stress, aunque sea psicológico, con el consecuente mensaje para el cerebro de que hay que comer. Esta es la explicación de varios científicos de porque el stress hace aumentar de peso.

Los niveles de cortisol en el flujo sanguíneo son diferentes en cada individuo. Alguna gente segrega más hormona de la tensión que otras. Algunas personas apenas reaccionan a la tensión secretando menos cortisol que otras. Los estudios han demostrado que la gente tiende a comer más cuando bajo tensión son las que secretaban más la hormona de la tensión, el cortisol, demostrando que el aumento de la tensión y del peso es relacionado.

Otro estudio demostró que los que tenían una vida muy estresada de forma regular y tenían altos niveles del cortisol tendieron a acumular más libras de grasa alrededor del vientre. Mientras que los que tuvieron vidas menos estresantes y tenían niveles más bajos de la hormona de la tensión tendieron a acumular alguna grasa en las caderas pero no en el abdomen. Algunas circunstancias tienden a incrementar la producción de la hormona de la tensión. Por ejemplo, las mujeres durante el último trimestre del embarazo, atletas en entrenamiento, estados depresivos o de ansiedad, desnutrición y alcoholismo pueden aumentar los niveles de la hormona de la tensión.

Debido al papel que juega el stress en el aumento de peso y en la dificultad de perder peso si se tiene altos niveles de cortisol, se debe practicar alguna rutina para aliviar el stress como parte del plan para perder peso, si se quiere tener éxito. Uno de los mejores mitigadores de la tensión y promotor de la pérdida del peso, el aumento de la masa muscular y el incremento de las sensaciones del bienestar es el ejercicio. Si las ventajas derivadas de ejercicio se podrían poner en una botella, sería un “bestseller”.

El ejercicio nos hace sentir mejor porque el cuerpo libera unas sustancias químicas llamada endorfinas que no sólo alivia la tensión sino también reduce los niveles de cortisol. ¿Qué tipo de ejercicio puede ser el mejor para aliviar el stress? La respuesta puede ser abierta, desde dar puñetazos a un saco de boxeador hasta el taichi. Eso depende de las preferencias personales y culturales.

Por ejemplo, el yoga es una excelente práctica de ejercicio para aliviar la tensión porque consolida los músculos, ayuda a una mejor respiración y favorece la relajación. Incluso la meditación simple puede también ayudar a reducir la tensión y el stress. Un buen momento para practicar un ejercicio o meditación sería cuando la hormona de la tensión tiene los niveles más altos. El cuerpo tiende a secretar la mayoría del cortisol entre las seis y las ocho de la mañana. Esa es una hora difícil en la vida moderna pero si practican apenas 10 ó 15 minutos de ejercicios de estiramiento y alguna posición yoga le aseguro que en menos de una semana sentirá los beneficios. También, si usted se está sintiendo estresado en cualquier momento, en vez de tomar un helado o comer una galleta haga una caminata, practique ejercicios de respiración, de un paseo en bicicleta, arregle el jardín o haga algunas posiciones yogas.

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