Existen muchos mitos alrededor de las rutinas de ejercicios para bajar de peso que pueden traernos más de un problema de salud. Es importante escuchar al cuerpo y seguir una rutina acorde a nuestras capacidades si queremos evitar lesiones pero además es muy importante darnos un tiempo para descansar y alimentarnos bien.

Las personas que intentan convencerte que realices una rutina saltándote alguno de estos pasos y ofrece resultados milagrosos, seguramente está intentando timarte.

Algunos “profesionales” venden su dieta rápida para perder peso, un régimen súper restrictivo y muy poco balanceado con el que prometen resultados mágicos.

Esto, sin dudas, no funciona.

Una dieta muy restrictiva no proporciona ningún resultado a largo plazo, ya que en general el peso se recupera en pocos meses. Seguramente, mientras sigues este programa pensarás que estás teniendo resultados milagrosos, pero lo que pierdes es líquido y masa muscular.

El peso se suele recuperar una vez que se regresa a la alimentación habitual porque las dietas muy restrictivas no proporcionan ninguna herramienta para mejorar los hábitos alimenticios.

Otros, prometen darte la clave milagrosa para perder kilos con sólo 5 minutos de actividad
física. La realidad es que las rutinas de ejercicios de sólo 5 o 10 minutos no tienen un gran efecto sobre la quema de grasas o las calorías perdidas.

Si realizas ejercicios aeróbicos necesitarás por lo menos 20 minutos para que el organismo utilice las reservas de glúcidos y pase a los ácidos grasos. Por eso, una rutina exprés no tendrá apenas efectos positivos.

También están aquellos que aseguran tener el producto ideal para adelgazar sin esfuerzo, evitando las dietas y la actividad física. Muchos de estos productos son hierbas naturales que sí poseen un efecto sobre el organismo, ayudando a la digestión, teniendo efecto laxante o aumentando la saciedad pero no es cierto que pueden reemplazar al ejercicio y la dieta controlada.

En otros casos, lo que se vende no funciona para nada y sólo es una pérdida de dinero, pero en algunos pocos lo que se da como “remedio natural” es en realidad una mezcla de fármacos que pueden ser muy peligrosos para la salud.

Por eso, no es conveniente utilizar ningún “preparado milagroso”.

La única manera de adelgazar es con una dieta para perder peso y una rutina de ejercicios regular.

Otro mito bastante extendido, especialmente entre los más jóvenes, es que para mejorar el
resultado del ejercicio físico hay que comer poco. Al igual que las “dietas mágicas” que venden algunos, este mito es sumamente peligroso.

Cuando se deja de comer o sólo se come una vez al día, lógicamente se perderá peso, líquido y masa muscular, lo que no es deseable. Pero además el metabolismo entrenará en un modo de “alerta”.

Para continuar con su funcionamiento en períodos de escasez, el metabolismo disminuye y cualquier alimento ingerido será almacenado rápidamente en forma de grasa. Esto produce un efecto contrario a lo que se busca, ya que en cuanto la persona comienza a alimentarse normalmente, recupera el peso y hasta puede ganar unos kilos extra. Pero además, si se practica deporte en forma moderada o intensa y no se come lo suficiente, se pueden sufrir descompensaciones y carencias.

La mejor manera de adelgazar no siempre será la más rápida pero sí es la única que nos permite obtener buenos resultados y mantenerlos en el tiempo. Elegir estos “atajos” sólo nos conducirá al fracaso y aumentará la frustración. Las rutinas de ejercicios para perder peso, al igual que la dieta, deben ser equilibradas y acordes al nivel de cada uno para dar los máximos beneficios sin lesiones.

Texto original de Fernando Famoti.

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