Mujer

Las mujeres y las pesas

Mujeres y las pesas

Cuando hablamos de usar pesas en nuestro programa de ejercicios estamos refiriéndonos al entrenamiento de sobrecarga. Esto significa entrenar la fuerza en distintas formas con un peso adicional (sobrecarga), que pueden ser pesos libres, mancuernas o máquinas. Un programa que incluya sobrecarga para la mujer no sólo es posible, sino beneficioso en muchos sentidos.

Este tipo de entrenamiento dependerá del objetivo de cada mujer:

Fitness: aquellas mujeres que se acercan al gimnasio para sentirse bien, más activas y saludables, estar en forma, mejorar la línea, etc. El entrenamiento con pesas no sólo les ayudará a esos objetivos, sino que además le servirá para aumentar su fuerza y resistencia muscular y a la par mejorar la imagen estética.

Deportistas: lo realizan como complemento y apoyo a distintas disciplinas deportivas de competición.

En los últimos tiempos las mujeres se han acercado mucho a los trabajos con sobrecarga, al haberse derribado ciertos mitos acerca de las pesas. El principal era el de creer que su masa muscular iba a crecer desmesuradamente, a la manera en que sucede en el varón. Esto es imposible, ya que existe el condicionante hormonal que permite el crecimiento muscular hasta cierto punto.

Programas

Entre las diversas posibilidades que ofrece el entrenamiento de sobrecarga, está la clásica sala de musculación de los gimnasios. Bajo la dirección de un entrenador experto, las mujeres pueden lograr grandes resultados, pero todo dependerá de su constancia y de su nivel de motivación. En general, es un trabajo solitario y aburrido, según dice la mayoría.

Es por eso que han ganado gran popularidad otros programas como los denominados Body Systems (1), entre los cuales el específico para el trabajo de sobrecarga es el Body Pump.

Éste puede ser definido como el entrenamiento de pesas en clases compartidas por muchos alumnos que trabajan con discos y barras, guiados por un entrenador y con el aditamento de la música. Apunta al desarrollo de la fuerza y de la resistencia muscular local, porque se trabaja con muchas repeticiones. Esto es ideal para la mujer, que no busca demasiada masa, sino más bien un buen tono muscular y la marcación, es decir, la definición de esos músculos dentro de la imagen corporal.

Existe también una motivación cultural que lleva a cada vez más gente a acercarse a los gimnasios, como una manera de compartir un espacio social y a la vez obtener el beneficio de un mayor bienestar físico y emocional.

Metabolismo

Otro de los beneficios de trabajar con sobrecarga son los cambios en el metabolismo y el consumo de calorías. Aumentar la masa muscular modifica el metabolismo basal, ya que en la vida cotidiana estaremos gastando mayor cantidad de energía. Al gastar más energía estaremos reduciendo el sobrepeso. Específicamente en los trabajos de resistencia a la lipólisis (lo que comúnmente se llama quemar grasas mediante el ejercicio) la mayor cantidad de masa muscular a mover hace que el gasto sea mayor.

Es erróneo el temor de algunas mujeres a que con este cambio metabólico estarán obligadas a aumentar la ingesta y, por lo tanto, subir de peso. No se pueden aislar los procesos, dieta, ejercitación, vida cotidiana. La idea es mejorar todos estos aspectos. En el caso de la dieta, con una alimentación sana que acompañe tanto el entrenamiento como las actividades de la vida diaria.

La sobrecarga estimula además la producción de un tejido óseo capaz de soportar el mayor esfuerzo. Esto es muy importante para las mujeres que en fase de declinación hormonal pueden sufrir osteoporosis.

Hay que decir que naturalmente el cuerpo de las mujeres tiene un mayor componente de grasa que el de los hombres, con una distribución también diferente. Esto es así ya que su organismo está preparado para la tarea de la procreación. A pesar de que la sobrecarga dará una imagen mucho más magra al marcar los músculos, un porcentaje de grasa siempre será necesario para la salud femenina.

Atletas

Hasta aquí nos hemos referido al entrenamiento con sobrecarga de la mujer común, que busca salud y belleza. Al contrario de ella, que siempre tendrá una reserva de grasas, las atletas de competición en la disciplina de fisicoculturismo, cuyos cuerpos se presentan totalmente despojados de las reservas de lípidos, muchas veces recurren a un apoyo de anabólicos (2) que modifican su realidad hormonal.

Otras atletas de diferentes disciplinas recurren al entrenamiento de sobrecarga buscando un mayor rendimiento al ganar en fuerza y resistencia muscular. Estos entrenamientos son diseñados específicamente para las necesidades de la disciplina y de cada atleta en particular. Las tenistas, por ejemplo contrarrestan con sobrecarga el gran trabajo muscular que desarrollan con un solo brazo al competir y entrenar.

Muchos atletas apoyan su entrenamiento con pesas a fin de lograr una masa muscular que sirva de protección al sistema articular. Músculos fuertes y flexibles ayudan al trabajo de las articulaciones y previenen lesiones. Este beneficio no es exclusivo de los atletas, sino que es muy importante para la persona común.

Para finalizar, digamos que todo trabajo de sobrecarga debe ser supervisado por un entrenador experto. El organismo necesita un tiempo para adaptarse a los cambios y, a la vez, necesitamos ejecutar los ejercicios de la manera correcta. Esto no sólo nos dará mayor beneficio, sino que prevendrá lesiones.

Notas:
(1) Un sistema de entrenamiento cuya marca pertenece una compañía neozelandesa, entre cuyas opciones se encuentran el Body Pump, Body Step, Body Combat, Body Balance, etc.
(2) Andrógenos, hormonas masculinas.

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